La Primera Venta
—Buenos días, señor. ¿Está interesado en una máquina que mata tiranos? La mujer delante de Rian dijo esa frase con la misma naturalidad que una camarera que ofrecía el menú. —¿Qué? —El hombre abrió su puerta por completo para contemplar a la extraña—. Perdona, pero no te he oído bien,